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Sierra de Ayllón - Pantano del Vado


EXCURSIONES


 

Tan cerca de Madrid y sin embargo tan desconocida, la Sierra de Ayllón se encuentra situada a caballo entre Guadalajara, Madrid y Segovia. Es el último reducto virgen de una zona desconocida cuando no olvidada por el gran público; prueba de ello es que apenas hace veinte años, en sus pueblos, las viviendas carecían de teléfono (fijo) por falta de infraestructuras y la única forma de unión entre pueblos era mediante pistas forestales, entre las cabe destacar, por su belleza, la que une los pueblos de Majaelrayo y Cantalojas. Es una sierra de gran extensión, donde podemos encontrar desde la reserva de caza de Sonsaz hasta la estación invernal de la Pinilla, pasando por el hayedo de Tejera Negra, y su famosa arquitectura negra a base de pizarras de dicho color. A provechando la excursión y antes de entrar al agua con nuestras piraguas “Acuatic fun” merece la pena realizar unas excursiones por la zona, para empezar con una visita all Monasterio de Bonaval , cerca del pueblo de Retiendas, a la orilla del río Jarama que se encuentra abandonado y en un estado de ruina que se ha incrementado considerablemente en los últimos años. Desgraciadamente unos alambres “impiden” el paso a un Monasterio, que merece sin duda alguna una visita. Tampoco podemos perdenos la visita a la Vereda y a Matallana, desde el Monasterio de Banaval nos encaminaremos al Pantano del Vado, ya sea cruzando el río Jarama con un todo terreno hasta llegar a un camino de servicio del canal que nos lleva al pantano o por otro camino semiasfaltado que, desde el pueblo de Retiendas, desemboca en el pantano. Pasando por encima de la presa tomaremos un camino forestal de varios kilómetros de bosque que en invierno habitualmente encontraremos cubierto de nieve. Tras una larga y empinada cuesta, se llega al pueblo de “La Vereda”, en su día abandonado cuando se construyó el embalse del Vado y actualmente en estado de restauración por parte de una asociación. Enclavado en lo alto de una montaña y con un acantilado a sus pies por el que discurre un arroyo es un un lugar único, con casas de pizarra negra en su laberinto de calles que, mimetizado con el paisaje, le convierten en una joya de obligatoria visita. Siguiendo la pista forestal, que empeora por momentos, nos encontramos con otro pueblo abandonado llamado Matallana que se está rehabilitando de forma bastante impresentable. Dejando el coche, la bici o la moto, desde allí, un estrecho sendero nos bajará al puente de Matallana, que cruza el río Jarama cuyo lamentable estado de conservación y la considerable altura del mismo nos harán dudar muy seriamente de atravesarlo. No obstante, empíricamente comprobado, el puente aguanta el paso de los excursionistas para enfilar una senda que, un par de kilómetros más adelante, nos descubrirá una caída de agua espectacular. Es la cascada del aljibe sobre el río Jarama. Desde el pueblo de la Hiruela hasta Matallana, el río Jarama tiene unas zonas de aguas bravas muy interesantes para la práctica del piraguismo, excursión que dejaremos para siguiente ocasión.

De vuelta al Pantano del Vado, lo cruzamos y cogemos la carretera que lo rodea hasta llegar a un cortafuegos en donde podemos dejar los coches, el borde del pantano está a unos quinientos metros, tras hinchar la piraguas , navegamos hacia la cola del pantano, encontrándonos con las ruinas del pueblo del Vado, merece la pena desembarcar y visitar la iglesia del pueblo del Vado, único vestigio no anegado por las aguas del pantano (en el año 2005, con la sequía, quedó al descubierto el puente que vadeaba el río Jarama). La Iglesia De Nuestra Señora de Blanca se encuentra en lo alto de una colina, en el lado inaccesible del pantano al que sólo se puede acceder mediante una muy fatigosa, larga y complicada caminata de varias horas de duración. En nuestra excursión cruzamos el pantano con las piraguas que nos dejaron a los pies de la colina. La iglesia se encuentra parcialmente derruida, pero las vistas sobre el pantano son privilegiadas pudiendo apreciarse, a lo lejos, el valle por el que llega el río Jarama, y pudiendo imaginar en la angostura de dicho valle el puente de Matallana que tanto nos costó cruzar unas horas antes. Tras la parada podemos continuar la excursión hacia el rio Jarama o entrar por la cola del pantano que está a los pies de los restos del pueblo e Iglesia, que se va estrechando en un magnifico y silencioso paraje de semiacantilados de pizarra que se quedarán grabados en nuestras mentes por tiempo.


 

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