Excursión con piragua hinchable: Pontón de la Oliva a Patones
Otra excursión cercana a Madrid, a 60 Kilómetros. En esta ocasión, tras previa visita al pueblo de Patones de Arriba, magnífico pueblo bien conservado y convertido en lugar de restauración para los visitantes de la ciudad, en el que merece tomar una cervecita, nos acercamos por un camino que sale del pueblo de Patones de Abajo, hacia un “vivero”, y desde allí al borde del rio donde comprobamos la existencia de caudal suficiente para navegar, dejamos un coche allí y con el otro hasta el Pontón de la Oliva. La presa del Pontón de la Oliva es la primera obra pública realizada para el abasteciendo de agua a la capital en el proyecto del canal de Isabel II. La primera piedra de la presa fue puesta por el marido de la Reina, Don Francisco de Asís en 1851. No hemos encontrado referencias históricas a si la ropa interior que usó para tal ocasión tenía puntillas. Bajo la presa nos encontramos un camino que nos deja en una explanada en la que hay una pequeña edificación, en ese lugar descargamos e hinchamos nuestra piraguas “Acuatic Fun” y empezamos a navegar en una lagunita que se irá estrechando hasta que se convierte en un laberinto imposible de seguir navegando, por la gran vegetación que ni aún apartándola podemos pasar. En este tramo recolectaremos gran número de variados insectos en nuestras piraguas, que harían las delicias de cualquier entomólogo.
Teniendo cuidado con las arenas movedizas que nos tragarán hasta la cintura, y la gran fauna de insectos de todo tipo que recolectamos también en nuestras cabezas iremos combinando tramos de río de espesa vegetación con tramos a pie (gracias a dios las piraguas “Acuatic Fun” son tan resistentes como ligeras) durante el primer kilometro y medio del descenso. Pasado un puente y antes de llegar a una presa móvil inactiva el río se va ensanchando y nos permite poder navegar con libertad y disfrutar del entorno natural, y a partir de ahí se combinará el recorrido entre amplios tramos de rio y algunos estrechamientos con sus correspondientes rápidos que podrán producir el vuelco de la piragua al menos avezado o al que no disponga de la estabilidad de una de nuestras piraguas. (en este descenso probamos una piragua hinchable de las que venden en una gran superficie y fue la única que volcó tres veces por su falta de control y estabilidad). En este tramo hasta Patones, no tendremos que desembarcar, salvo en uno o dos puntos en los que la vegetación de juncos y cañas nos cortará el camino, pero por los que pasaremos arrastrando nuestra piraguas sin miedo a pinchar debido a su gran calidad y resistencia.
